domingo, 8 de noviembre de 2009

HISTORIA DE VIDA

¿SABES QUIEN SOY?


Soy Gabriela Cruz García, tengo 20 años y dos meses, estudio el tercer grado de la licenciatura en Educación Primaria en la Escuela Normal de Zumpango, vivo con mi familia en una pequeña casa en este municipio. Te parecerá extraño, pero tengo un Shnauzer miniatura de nombre choko al cual quiero muchísimo, lo considero casi como un hijo, ¿Por qué?... porque es muy tierno y a veces pienso que sabe lo que siento. Pero quiero contarte cómo llegué hasta aquí.

Nací el 17 de Junio de 1989, en Lindavista Distrito Federa (ni siquiera sé donde está este lugar), era un sábado por la noche y mi mamá dice que estaba lloviendo y que por eso desde ese día le gusta la lluvia, yo todavía no le encuentro lo divertido a la lluvia, pero espero algún día hacerlo. La historia continua así… el domingo 18 era el día del padre, una fecha muy importante para la mayoría de la gente, pero más para mi papá porque ese fue el día que me conoció, dice que fui su mejor regalo, ¡genial! ¿No?

Pero bueno, a partir de ese día formé parte de la familia Cruz García. De los meses siguientes no me acuerdo, pero mis papás y mis tíos dicen que era muy sonriente, así que les tendré que creer. Recuerdo cuando tenía tres años de edad, estaba yo jugando con mis primas a que tocábamos en la banda de guerra, yo estaba subida sobre una pila de tabiques, luego me caí y me fracturé el codo izquierdo. Cuando imagino la caída, me veo por el aire con mi brazo doblado y luego caigo al piso y siento como si mi brazo se desprendiera de mí. Lo bueno es que mi tía y mi abuela estaban ahí cerca y me llevaron a la Cruz Roja, recuerdo muy bien la voz de mi tía que me decía que todo iba a estar muy bien. Luego estuve en el hospital recibí una operación y tratamiento por algún tiempo, y el día de hoy mi brazo está como nuevo.

Cuando tenía tres años, entré al kinder, era la mitad de curso y la primera semana no lloré al contrario, me agradaba la escuela, pero a la semana siguiente, comencé a llorar (no recuerdo por qué). Y ese fue el inicio de mi vida escolar. Cursé el kínder sin novedades, como cualquier niño. Después inicié la escuela primaria en la comunidad donde vivía, pero luego nos cambiamos de domicilio y por consiguiente de escuela, entré a la misma escuela que mi prima, que en ese entonces era mi mejor amiga. Yo siempre la defendía de los niños que le hacían burla (me sentía orgullosa de hacerlo).

Desafortunadamente luego nos volvimos a cambiar de domicilio y de escuela nuevamente. Mi nueva casa estaba en una unidad habitacional, muy pequeña, con solo tres calles. Ahí tenía dos amigas con las que salía a jugar todas la tardes, ¿Qué hacíamos?... pues patinar, andar en bici y caminar por toda la unidad platicando de un montón de cosas. Por muchos años así fue mi amistad con ellas, pero cuando llegamos al sexto grado, todo cambió drásticamente, tuvimos problemas y ellas comenzaron a agredirme indirectamente.

Eso no fue lo peor, si no que la maestra comenzó a decir mentiras acerca de nosotras, inventó un montón de cosas, entre ellas que andábamos con uno muchachos de la secundaria de enfrente. Esto llegó hasta los directores y nuestros papás, me enojaba ver cómo era capaz de inventar esas cosas. Afortunadamente mis papás se dieron cuenta de la verdad, creo que eso me dio seguridad y confianza en mis papás porque ellos fueron capaces de ver la verdad. No sé si puedo decir que ésta fue la peor época de mi vida, pero de algo si estoy segura, fue uno de los momentos en los que me he sentido muy muy enojada.

Anhelaba entrar a la secundaria porque haría una vida nueva, lejos de esas personas que me habían causado tanto daño. Comencé la educación secundaria, en la escuela del centro de Zumpango (“Lic. Adolfo López Mateos”), me da emoción contar esto porque creo que fue una de las mejores épocas de mi vida. Estaba en el grupo “C” donde conocí a gente increíble, por ejemplo una chica llamada Paola, ¿Por qué increíble?... porque de ella aprendí el significado de la perseverancia y que cuando se quiere, se puede. Ana Laura, era una niña con un carácter muy fuerte pero que le gustaba ayudarte en todo lo que ella podía, Rocío fue la más increíble de todas, porque con ella aprendí a escuchar, y no porque ella lo hiciera, si no porque yo tenía que escuchar con atención todo lo que ella tenía que decirme (que era mucho), muchas veces tuve que consolarla, incluso por cosas que a mí me parecían tonterías, pero que para ella eran muy importantes, debo decir que necesitaba mucha paciencia para estar con ella, pero me agradaba, porque después me sentía muy bien por haberla ayudado.

Para este momento, todavía mi prima era mi mejor amiga, ella me platicaba todo y yo a ella. Nos gustaba hacer muchas cosas juntas, y planeábamos estudiar lo mismo, en la misma escuela y que tendíamos una escuela donde ella y yo seriamos la dueñas pero también daríamos clases. Luego comenzó la preparatoria, y comenzamos a separarnos.

Yo ingresé a la preparatoria anexa, y ella no logró entrar, así que estudió en una escuela en Hueypoxtla. Nuestras vidas comenzaron a girar muy diferente, sus intereses y los míos ya no eran lo mismo y aunque nunca hubo en realidad una situación por la cual dejáramos de ser amigas, comenzamos a pensar diferente. Supongo que no supimos sobrellevar nuestras diferencias y nos distanciamos mucho.

Mi vida fuera de la escuela es peculiar, pues mis papás desde que se casaron se volvieron cristianos, así que toda mi vida he vivido un ambiente cristiano, cada ocho días íbamos a una iglesia en Atizapán. Me gustaba mucho porque en esa iglesia tienen un cuidado especial con los niños, también nos enseñaban de la Biblia y salíamos de campamento a días de campo y muchas otras actividades.

Pero lo importante no fue eso, si no que mis papás comenzaron reuniones en nuestra casa donde ellos enseñaban de la Biblia, mi papá a los jóvenes de la comunidad y mi mamá a los niños (y ninguno de los dos es maestro, pero la verdad lo hacían muy bien), luego de unos años ellos las personas comenzaron a cercarse a ellos para pedir consejos, y los respetaban mucho, así que las reuniones comenzaron a crecer, y decidieron a hacer una reunión para toda la familia. Llegamos a tener hasta 50 gentes en mi casa aprendiendo de la Biblia (no sé en realidad si me gustaba, o ya me había acostumbrado), pero esa fue mi vida por vario años.

Hace 5 años mis papás comenzaron con una iglesia aquí en el municipio. Mi papá es el pastor de la congregación y por consiguiente la responsabilidad la compartimos todos los de mi familia. Creo que me he involucrado con ellos y ahora me agrada lo que hacemos y los mejores momentos de mi vida los he pasado en esta iglesia, he conocido a mis mejores amigos ahí, y la mayor parte de mi tiempo la ocupo para las actividades que se realizan. Por eso mi vida es más ocupada que la de una joven normal, (pero eso me gusta, y creo que no podría vivir si no fuera así).

Eso es lo más importante de mi vida, las cosas que me han hechos como soy el día de hoy.








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